Para traducir o interpretar la inteligencia y lenguaje de la
materia siempre recurro ya sea a la mitología, a la poesía, al anecdotario
popular o hasta la ciencia. Cualquier recurso es válido para auscultar el
latido vivo del mundo y escuchar su arrullo.
Tengo la fortuna de vivir a unos 15 km en línea recta del
volcán Turrialba. Hacía ya más de 60 años que no entraba en actividad. También
hay otro volcán a unos 40 km llamado el Poas pero este está tranquilo, hay más
pero todos en calma, hasta el momento.
Uno de los tonos del olor puro de las entrañas de la tierra
es bastante similar al de la pólvora, otro al hollín, y las intensidades del
azufre no pueden faltar. Se pueden distinguir varios más según haya viento o no
porque se mezcla con otros aromas, o según se haya tomado agua o no, o si se ha
amado o no. Bueno esto último como para encabezar una novela o un cuento…intentémoslo
en acordes mayores “Aquella mañana entre la bruma de la ceniza su mirada
brillaba como si hubiera amado…” ahora en acordes menores “Aquella mañana bajo
el peso de las brumas volcánicas desvió su mirada indiferente como si nunca
hubiera amado…”
Leyendo en la gran cantidad de información que hay sobre la
composición de la ceniza volcánica entre los muchos términos que los estudiosos
emplean para su clasificación me encontré con los vitroclastos y los cristaloclastos
partículas diminutas que integran este polen de piedra (verso de Neruda) y que
son los que obligan a muchos a salir con mascarillas y anteojos así como
suspender el paseo de las mascotas pues son contraproducentes a los pulmones y
ojos.
La piedra ha sido fundamental para nuestra evolución como
humanos, para nuestra cultura, y para la vida en general, desde la ceniza
volcánica, pasando por las cuevas prehistóricas hasta los meteoros como
mensajes celestes de grandes acontecimientos o hecatombes planetarias.
La arena
y la ceniza incluyendo la volcánica según varias mitologías se le asocia al
caos en contraste con el orden y la modelación (imposible no recordar los
jardines zen) igualmente se le asocia al ciclo del principio y el fin. No es
para menos, así como los prehistóricos primitivos se hicieron un exoesqueleto
en las grandes cavernas que hoy derivan en las construcciones donde vivimos,
así muchos micro organismos habitaron estos gránulos de piedra fueran de arena
o ceniza volcánica, viene siendo lo mismo solo que una es ceniza de mar y la
otra arena de aire, todo esto como principio. Como fin bueno solo citar que los
dinosaurios fueron extinguidos por un meteoro que impactó el planeta, para
nosotros resulta ser un pedregón gigantesco pero para el universo solo es un
gránulo de arena o ceniza espacial.
Este polen de piedra así como es manto para las corrientes
de agua, es manto para las corrientes espirituales, eso lo notamos cuando nos
embelesamos haciendo figuras en la arena o en la ceniza, hasta hay quienes leen
los presagios o el futuro en las cenizas.
Ya sea en el juego de los jardines
zen, en la arena, o la ceniza, nunca está demás recrear nuestros arquetipos
psíquicos bien en acordes mayores o bien en acordes menores…


















